jueves, 4 de enero de 2018

Solo soy una soñadora más, con ilusiones banales, sueños perdidos y un montón de estupideces en la cabeza, porque no puedo siquiera levantarme y tomar las riendas de mi propia vida, ni siquiera he sido capaz de superar el miedo irracional de hablar por teléfono, y mucho peor, siquiera deshacerme de la ansiedad que me da al hablar con las personas, pero saben que es lo más triste?, lo más triste es que todos, o la gran mayoría, me alaba mi forma de ser, de expresarme, de hablar, de convivir, del tacto que tengo con las personas, y demás cosas que en el momento en el que descubran que me estoy muriendo de las ansias por estar hablando con las personas, no me reconocerían, y es cuando pienso lo mal que nos han malcriado, enseñándonos que la vida se vive de apariencias positivas, pero nunca nos enseñan que la hipocresía a tu prójimo es algo que se castiga en silencio, algo que consume cada espacio de tu ser, recordándote lo falsa que eres al tratar de dar una buena impresión sobre lo que realmente estás sintiendo. Me alegra poder darme cuenta de esta situación tan desagradable, en la que se debe uno molestar de comerse la ansiedad para que salga al final del día.

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